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domingo, 17 de octubre de 2010

Bienvenido renacuajo

No sé qué me impulsa a escribir exactamente, imagino que algún día mi embrión convertible pueda leerlo y conocer casi desde su concepción cómo se ha sentido su madre...
Madre... qué palabra tan grande y cómo ha cambiado su significado desde que me siento diferente...

Todo empezó un 12 de septiembre, hacía el mediodía español, cuando tu parte "X" o "Y" fué en busca rauda y veloz, de tu parte siempre "X".

Llegó ese día sin pensarlo mucho, es de esas cosas que si las piensas bien bien bien, no las haces, por lo menos una persona como yo, y en eso estoy, en el proceso de aceptación de la nueva realidad, tarea nada fácil. Sobre todo cuando las posibilidades de concebir se habían alejado de mi mente hace ya bastante tiempo.

Al final del mes, esperaba yo, como de costumbre, la visita de nuestra gran amiga, esa que tanto apreciamos millones de mujeres en el mundo, y me encontraba, por motivos de trabajo, fuera de mi nueva casa. Pasaban los días, y a pesar de tener toda la sintomatología típica menstrual, nada venía... Mi preocupación/sorpresa iba en aumento, hasta que por fin, junto a tu padre, vimos aparecer esas barras paralelas...

A partir de ese momento, todo cambió. Se me puso un nudo en el estómago, que aún siento, y no sé si algún día desaparecerá. Radicalmente la perspectiva de la vida giró, y ya nada de lo que antes era "tan importante" ahora lo era. Sólo pensaba, "dios mío, un hijo, ¿cómo voy a ser capaz de criar un hijo?, ¿yo que a veces no me sé cuidar ni a mi misma?"

Verdaderamente, cuesta mucho asimilar esta nueva situación, es una mezcla de sentimientos, por lo que va a venir, por la gente que tienes alrededor, por ti misma, miedos al propio embarazo, a que algo pueda ir no tan bien, al parto, al postparto, a cómo será mi vida después... Todo ello aderezado de una dosis superextra de hormonas, que hacen que te vuelvas sensible, irascible, a veces insoportable, incontrolable, llorona, quejica, y un largo etc., que, aún sabiendo que es fruto del descontrol hormonal, no lo puedes controlar, y yo siempre he llevado muy mal no poder controlar una situación.

Después también viene la parte del sentimiento de culpa, por no sentir el embarazo como la cosa más maravillosa que le puede pasar a una mujer. De momento, te puedo asegurar que no lo vivo así. Es un estado permanente de preocupación y resaca, dolor de cabeza, mareo, hambre, sueño, acidez... en fin, un estado de notenerganasdehacerabsolutamentenada...

No paro de leer, en todos los manuales, revistas, publicaciones, que caen en mis manos sobre la maternidad, que es la etapa más bonita en la vida de una mujer, y que hay que "disfrutar" del embarazo... ¿por qué no me pasa a mí? ¿llegará un momento en el que me sienta así? ¿es que no voy a tener instinto maternal? ¿son normales todas estas dudas?

El miércoles 13 de octubre te vimos por primera vez. Fue una sensación muy extraña, era como si no fuera mi cuerpo, "no puede ser, yo no puedo tener eso dentro de mi... ¿pero mi capacidad reproductiva estaba intacta? y yo sin saberlo..."
El milagro de la vida, eres pequeñísimo, apenas 6mm, y ya lates... Espero que ese pequeño corazón, llene todo mi ser, y me invada con tu inocencia y tus ganas de luchar por venir a este mundo, ayúdame renacuajo, enséñame a amarte desde mis entrañas...